Breve crónica de un concierto enorme

Educación_concierto fin de curso alumnos música IES Arabí 01

Miércoles 18 de mayo, 18:00h, Casa de Cultura de L’Alfàs del Pi

Son las 18:00h y todavía me encuentro en la cabina de sonido ajustando los últimos detalles de iluminación y sonido porque, como siempre, algo falla en el momento inoportuno. Con el técnico de sonido resolvemos el problema y me dirijo, lo más rápido posible, al escenario en el que ya me esperan mis dos compañeros y unos 40 alumnos.

Llegar no es tarea fácil ya que la entrada se encuentra abarrotada de espectadores: padres y madres, alumnos por todas partes, amigos, profesores del instituto, curiosos… Me abro paso entre ellos con dificultad y subo las escaleras de un escenario que respira nervioso, ansioso por mostrar el trabajo de todo un curso repleto de buena música y buenos momentos. Llego hasta el fondo del escenario donde faltan los últimos retoques de sonido mientras los chicos y chicas se mueven nerviosos en su puesto, listos para entrar en acción. Un cable aquí, un ajuste en un teclado y las luces se apagan. Es entonces cuando sucede.

Me doy la vuelta y soy testigo de algo impresionante: desde mi posición sólo veo una sala atestada de espectadores; todas las butacas llenas, los pasillos, las escaleras, arriba, abajo, gente, nervios, cámaras de fotos, teléfonos móviles… Expectación.

Los alumnos pronuncian el grito de guerra y la guitarra arranca “Smells like teen spirit” (“Huele como el espíritu adolescente”, un título muy apropiado para el momento) Las luces se encienden, el público estalla en aplausos, los chicos y chicas se aferran a sus baquetas y el concierto comienza a andar. A partir de aquí el escenario se llena con cada canción de nervios, ilusión, ganas de pasarlo bien, concentración, demostraciones de talento, de trabajo en equipo, de respeto por el escenario, por la música y por el público asistente.

Los alumnos me miran, sus ojos muestran destellos de nervios e impaciencia mezclados con la satisfacción de hacer un gran trabajo. No puedo estar más orgulloso, más contento de haber compartido esa escasa hora y pico con chicos y chicas a los que aprecio, admiro y respeto. Ellos y ellas me han hecho crecer, madurar y amar mi profesión cada segundo. El concierto que ya ha acabado es sólo la punta del iceberg de las posibilidades que tienen cada uno de ellos de hacer algo grande en sus vidas. Ahora es el momento de crecer.

Si estuviste allí aquella tarde lo sabes. Nadie te lo va a poder quitar nunca. Nadie lo podrá borrar de mi retina ni del corazón de los que lo hemos vivido. Gracias.

Educación_concierto fin de curso alumnos música IES Arabí 02

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